Biografía de Lope de Vega 2017-04-02T15:29:32+00:00

VIDA.-

Lope Félix de Vega Carpio nació en Madrid en 562 de familia humilde. Estudió allí con los teatinos y más tarde en Alcalá, demostrando desde muy pequeño  una precocidad extraordinaria; cuéntase que, todavía niño, tradujo un poema de Claudiano y que a los trece años escribía su primera comedia.

Su vivo y apasionado carácter da pronto lugar a una serie de episodios sentimentales que habrán de prolongarse hasta su muerte. Unos amores con la actriz Elena Osorio (la “Filis “ de sus versos) acaban con el destierro de Lope por haber insultado éste a sus familiares. Embarca tal vez en la Invencible y luego reside dos años en Valencia con su esposa Isabel de Urbina (“Belisa“). Terminado el destierro se instala con su mujer en Alba de Tormes, desempeñando el cargo de secretario del Duque, pero muere ella y Lope celebra segundas nupcias en Madrid con Juana Guardo, lo que no le impide mantener relaciones con Micaela Luján (“Camila Lucinda“).

La muerte de su segunda esposa y la de su hijo Carlos Félix dan lugar a una  crisis espiritual que le decide a ordenarse sacerdote a los cincuenta y dos años. Sin embargo vuelve a enamorarse, esta vez de la bella actriz Marta de Nevares ( “Amarilis“, “Marcia Leonarda“ ) amores que amargan sus últimos años al quedar ella ciega y perder más tarde la razón. Estos hechos y la fuga de su hija Antonia Clara, hicieron que Lope le sobreviviera por poco tiempo; el gran dramaturgo murió cristianamente en Madrid en 1635.

 

Retrato de Félix Lope de Vega

Temperamento.-

Cuanto sabemos de él nos lo presenta como un hombre dotado de un temperamento sano y vital, capaz de grandes caídas y grandes arrepentimientos. Cordial y arrebatado, supo poner una extraordinaria vehemencia en todos sus actos y una nota  de ternura en sus afectos; esto y la profunda sinceridad de sus sentimientos religiosos y profanos hacen simpática su figura y nos mueven a olvidar sus debilidades. Alegre y comunicativo, el carácter de Lope es el polo opuesto de la adusta altivez de un Góngora o del agrio pesimismo de un Quevedo. Por esto su obra, totalmente exenta de las tintas negras que se observan en la producción del siglo XVII, se halla creada por un juvenil optimismo y viene a ser un verdadero oasis de vitalidad en un época de desilusión pesimista.

Elementos de su teatro.

Lope de Vega es, como dijimos, quien fija definitivamente las fórmulas a que habrá de ajustarse, con escasas modificaciones, nuestro teatro nacional. El mismo las definió en parte en su Arte nuevo de hacer comedias, donde justifica sus innovaciones ante las censuras de los que defendían los preceptos clásicos y las tres unidades , alegando que “los que miran en guardar el arte nunca del natural alcanzan parte“, y que escribía para el vulgo

escribo por el arte que inventaron
los que el vulgar aplauso pretendieron
porque, como las paga el vulgo, es justo
hablarle en necio para darle gusto.

Palabras en las que hemos de ver una excusa no muy sincera, porque en el  fondo, los gustos de Lope coincidían con los de su inquieto auditorio, indiferentes a las normas clásicas y deseoso, en cambio, de divertidas novedades.

En consecuencia, creó una estructura escénica, en la que los convencionalismos de la preceptiva pseudo-aristotélica fueron substituidos por otros más de acuerdo con la psicología del público español de la época.

La estructura externa. La “comedia“ de Lope representa la adopción definitiva del sistema de los tres actos en lugar de los cinco de la tragedia clásica. La impaciencia de un público ávido de emociones “la cólera del español sentado“ se mantiene reservado reservando para el final del tercero un desenlace sorprendente y por lo general feliz.

La lucha entre el verso y la prosa, como medios de expresión teatral, se resuelve con el triunfo del verso. Se utiliza generalmente el octosílabo , pero hay una viva polimetría que contrasta con los invariables y solemnes alejandrinos del teatro clásico francés. Los metros y estrofas se ajustan a las situaciones dramáticas : las redondillas se usan para las escenas amorosas, las décimas para las “ quejas “, los romances para las “ relaciones “ los sonetos para los monólogos…

Lo trágico se une con lo cómico, contra la opinión de los preceptistas aristotélicos, partidarios de la separación de los géneros, gracias a lo cual la obra se anima con repetidos contrastes. De la misma forma, se hace caso omiso de las tres unidades, sobre todo de las de lugar y de tiempo, lo que permite al autor trasladar rápidamente la acción de un punto a otro y mostrarnos toda una vida en concentrada síntesis.

En cuanto a los personajes, hay que destacar la figuradle “ gracioso “encarnada generalmente en la que algún criado y presente en la mayoría de las obras. Como sus precedentes del teatro anterior “ el bobo “, el “ pastor “, representa el elemento cómico, pero sirve al mismo tiempo de figura de contraste que permite establecer dentro de la obra el doble plano idealista y práctico, entusiasta y burlesco típico de la épica y de toda la literatura española.

En general, se da más importancia al dinamismo externo de la acción y a la intriga que al estudio del alma de los personajes. En este sentido, el teatro español suele presentar una sucesión rápida de escenas en las que actúan individuos someramente caracterizados, en oposición al teatro clásico francés , menos movido ero más psicológico y generalizador.

Los temas nacionales. Lope es el gran animador e interprete del sentir de la colectividad y de los ideales nacionales; y así lo veremos en su inmenso repertorio dramático, cuyo núcleo fundamental lo constituyen las tradiciones españolas. Su teatro nos ofrece una enorme variedad de asuntos, personajes, de ambientes y situaciones, pero siempre hay una estrecha vinculación con lo hispánico.

Tres son los temas a los que dio vida literaria, fijándolos definitivamente en nuestra escena: el épico, el religioso y el del honor.

Siguiendo tal vez el ejemplo de Juan de la Cueva, halló en la tradición épica una rica cantera de asuntos dignos de ser llevados al teatro, y la aprovechó hasta el punto de que gran parte de su producción , unas setentas comedias , gira en torno a ella. Hay que advertir que Lope mira nuestro pasado histórico con ojos de poeta, atento solo a la belleza o interés dramático. No le interesa presentarlo a la manera de Quevedo, como un ejemplo aleccionador en una época en que iban perdiendo tensión los viejos valores;  en primer lugar, porque el teatro no era para él una escuela de moralidad, sino, el reino de la pura ilusión; en segundo término, porque su temperamento optimista le impidió percatarse de la decadencia nacional.

Los temas religiosos constituyes otro de sus grandes motivos de inspiración. Sus autos, sus comedias bíblicas, sus comedias de santos, no suelen incidir en los teológico, ni revelan preocupaciones religiosas de orden intelectual. Su religiosidad es siempre de tipo popular; es una sencilla devoción ingenua en la que la ternura o  la  emoción humana desempeñan un importante papel. En este sentido, es muy significativa la repetida presencia del tema del arrepentimiento en su teatro. Lope hace vibrar la cuerda del fervor religioso valiéndose unas veces de temas delicada o fuertemente emotivos, otras con el estupor de lo maravilloso; de ahí la frecuencia con que aparecen en su escena las más sorprendentes conversiones y los más asombrosos milagros. Con ellos ofrecía plásticamente a su público una prueba evidente del poder y de la misericordia de Dios.

El tema del honor será otro de los motivos fundamentales del teatro español desde que Lope de Vega lo lleva a escena. Según Menéndez Pidal, la venganza del  honor aparece en la producción dramática del siglo XVII como “ la defensa de un bien social que hay que anteponer a la propia vida o de los seres queridos; solo cede ante el respeto al rey o sea ante el bien común de la patria; tiene carácter de heroicidad estoica, que se cumple con sufrimiento sereno y decidido; el castigo ha de ser diligente y adecuado a la ofensa, público o secreto según la ofensa sea manifiesta o se halle aún oculta “. El sentimiento del honor se atribuía tan sólo a los nobles, pero Lope, con su simpatía hacia todo lo popular, introdujo la original innovación de hacer partícipes a los villanos. Ello nos lleva a la consideración de otro importante motivo de nuestro teatro nacional y de la sociedad española del siglo XVII: el amor a la monarquía; pues en los conflictos del honor villanesco, es siempre la persona del rey quien ampara al  campesino contra el noble ofensor.

El elemento novelesco. La producción dramática de Lope descansa sobre los motivos básicos del sentir colectivo. Pero para él, como para  su público, el teatro no sólo tenía el reflejo de la fiel realidad espiritual de la época, sino que constituía una especie de arte “ de evasión “. Es decir, de bella creación imaginativa con la cual eludir la realidad prosaica. Lope ha sabido crear sugestivos argumentos en los que lo fantástico y sobrenatural desempeña en ocasiones un papel decisivo. Pero sin llegar al terreno de  lo maravilloso, muchas de sus comedias las de capa y espada, por ejemplo desarrollan con habilidad una acción puramente novelesca que mantiene la expectación con inesperadas incidencias.

La atracción de los motivos populares: El elemento lírico. El interés por los motivos populares es, en la obra de Lope, tan importante como la comprensión de lo nacional. Simpatía o identificación con el pueblo denotan se técnica teatral, la figura del “gracioso“, su religiosidad, su concepto del honor villanesco… Pero donde el entusiasmo y compenetración con lo popular se hacen más evidentes es en las canciones y romances tradicionales que esmaltan gran parte de su obra dramática, creando un clima de gracioso y fresco lirismo. Ello va unido a un frecuente empleo de romances viejos que, introducidos en el teatro por Juan de la Cueva hacia 1.580, vivirán en la escena hasta 1.620, en que serán substituidos por los artísticos.

Comedias de Lope de Vega

EL ESTILO.

Movido por convicciones estéticas de tipo renacentista, Lope se declaró siempre partidario del lenguaje natural. Pero los gustos de la época en que vive influyen sobre él, inclinándole a las artificiosidades barrocas. Ahora bien, la relativa complicación de sus versos no procede de la acumulación de elementos cultos pues aunque estos no falten en su obra , Lope se burló siempre de la oscuridad gongorina, sino de las sutilezas conceptistas que pone frecuentemente en boca de los personajes. Ante las dos direcciones literarias de la época: culteranismo y conceptismo, era lógico que se acercase preferentemente a la segunda, dada la estrecha relación de ésta con el gusto tradicional español.

EXTENSIÓN DE SU OBRA.-

Lope es el autor más fecundo de la literatura española y tal vez de la literatura mundial. Producen estupefacción las noticias que en este sentido nos dan sus contemporáneos: su amigo Pérez de Montalbán afirma que llegó a escribir 1.800 comedias y unos 400 autos; puede haber en ello cierta exageración, pero las 426 comedias y 42 autos que han llegado hasta nosotros bastan para justificar el título de “ monstruo de la naturaleza” con que le designa Cervantes. Él mismo asegura que escribió algunas “ en horas veinticuatro “, y que en conjunto se elevaban a la cifra de 1.500. Pero lo más sorprendente es que todavía le quedase tiempo para retocarlas, como aún puede verse en ciertos autógrafos que se nos han conservado.

Su facilidad para escribir debió de ser enorme; aunque quizás sea esto la causa  de que no haya llegado a producir una obra de la categoría de El Quijote o de La Vida es sueño, y que resulte algo difuso y poco concentrado. Por ello si se le quiere valorar justamente, hay que tener en cuenta “toda“ su producción.

CLASIFICACIÓN POR GÉNEROS.-

Una clasificación aproximada podría ser: Comedias de tema profano:Fuenteovejuna portada

1º.- De historia y leyenda española: Fuenteovejuna, Peribáñez, El mejor alcalde el rey, El Caballero de Olmedo.

2º.- Históricas y novelescas de tema extranjero. El castigo sin venganza.

3º.- Costumbristas:

De capa y espada. El acero de Madrid.
De ambiente rural.: El marido más firme.

4º.- Pastoriles y mitológicas:

Bíblicas: La creación del mundo.
De santos: La buena guarda.

Obras de tema religioso:

Comedias Bíblicas: La creación del mundo.
De santos: La buena guarda.

Autos: Del Nacimiento.

Sacramentales: La siega.

COMEDIAS DE HISTORIA Y LEYENDA ESPAÑOLA.- Constituyen el grupo más importante de toda la producción de Lope, quién se basó al componerlas en la tradición escrita y oral crónicas, romances, cantares…. En ellas queda incorporada al teatro toda la historia de España, desde las viejas tradiciones épicas El casamiento en la muerte sobre Bernardo del Carpio, El bastardo Budarra, sobre la leyenda de los Infantes de Lara, hasta la época de Felipe II El alcalde de Zalamea.

Las más logradas son aquellas en las que se plantea el tema del honor popular:  El mejor alcalde el rey, Peribáñez ( impresa en 1.614 ) y Fuenteovejuna ( impresa en 1.619 ).

En El mejor alcalde el rey, Alfonso VI manda matar al noble don Tello después de hacerle casar con una bella aldeana a quien éste había ofendido. En Peribáñez y el comendador de Ocaña, el protagonista, rico labriego, mata al comendador al saber que ha intentado ultrajar a su esposa Casilda; el rey Enrique III elogia su acción. Algo semejante ocurre en Fuenteovejuna, donde es todo un pueblo quien mata al comendador Fernán Gómez para vengar la afrenta inferida por éste a la joven Laurencia; aquí son los reyes Católicos los que aprueban la decisión popular. El hondo patetismo de la acción y la bella evocación del ambiente campesino hace de estos dramas rurales obras definitivas.

Intensamente dramática es también el Caballero de Olmedo, donde la intervención del elemento sobrenatural da lugar a escenas de una sombría belleza. La obra se refiere al asesinato por rivalidades amorosas del caballero Don Alfonso, a quién unos misteriosos pronósticos anuncian su trágico fin. Lope se basó en un cantar tradicional:

Que de noche le mataron
al caballero;
la gala de Medina
la flor de Olmedo…

Merece citarse también todo un grupo de comedias sobre el rey Don Pedro el Cruel, en la que la figura del monarca es presentada con colores simpáticos, de acuerdo con la tradición popular, que veía en él al Rey justiciero. Así lo observamos en El rey Don Pedro en Madrid y en Audiencia al rey Don Pedro.

COMEDIAS HISTÓRICAS Y NOVELESCAS DE ASUNTO EXTRANJERO.-

Son menos interesantes que las anteriores; en ellas, lo histórico queda en segundo plano ante la importancia del elemento novelesco. Puede citarse El castigo sin venganza, intenso drama do honor, de asunto italiano.

COMEDIAS COSTUMBRISTAS.-

Las de costumbre urbanas o de capa y espada con un reflejo estilizado de la vida cortesana de la época. Suelen tener como base una complicada intriga amorosa, que invariablemente se resuelve de un modo feliz. “Todo se desarrolla con regularidad de minué: el galán debe de inclinarse ya hacia una dama ya hacia la otra; la dama debe hallarse siempre entre dos galanes; al final nadie queda sin pareja“. El interés de estas deliciosas comedias, en las que abundan lances caballerescos, escondites y carreras, está en su animado movimiento escénico, en la gracia irónica de algunas situaciones y en sus elementos líricos.

Sobresalen, entre otras, El acero de Madrid, La Dama Boba y Los melindres de Belisa.

Entre las de ambiente rural encontramos una de las más bellas comedias de Lope: El villano en su rincón, donde se elogia la vida tranquila de la aldea frente a los afanes cortesanos. Exquisitos motivos líricos populares dan también un gran interés a la obra.

COMEDIAS PASTORILES Y MITOLÓGICAS.-

Coinciden en presentar un estilo muy trabajado y en la importancia que adquiere en ellas el ornamental; la música desempeña a veces un papel de primer orden, lo que hace que algunas puedan considerarse como verdaderas óperas. Lope, que ante todo era une genio de lo nacional, no consigue crear aquí bellezas definitivas.

Pueden citarse como ejemplo Belardo el furioso, comedia pastoril con elementos autobiográficos y El marido más firme, sobre el mito de Orfeo y Eurídice. Calderón desarrolló más tarde el género mitológico, adornándolo con toda la pompa del estilo barroco.

AUTOS RELIGIOSOS.

Los autos de Lope suponen un gran progreso sobre los del siglo XVI, pero en este género habrá que esperar a Calderón para hallar la fórmula definitiva . El interés de los de aquél reside ante todo en su emoción humana y en el delicado lirismo de las poesías de tipo popular que se intercalan en la acción . Muy bellos son los autos sacramentales titulados La siega, La adúltera perdonada y El auto de los Cantares.

COMEDIAS RELIGIOSAS.-

Lope escribió un buen número de comedias sobre temas del Antiguo Testamento (La creación del mundo y La primera culpa del Hombre) y del Nuevo (El nacimiento de Cristo) ; pero las más conseguidas de su producción religiosa son aquéllas en las que da forma dramática a vidas de santos o leyendas piadosas, como La buena guarda, verdadera obra maestra por sus valores emocionales y líricos, sobre el viejo tema de la monja a quién la virgen substituye en el convento, hasta que vuelve a él arrepentida. Gran interés tiene también Lo fingido verdadero, en el que vuelve a aparecer el ambiente rústico, tan bellamente evocado por Lope en multitud de ocasiones.

Éxito y valor del Teatro de Lope de Vega.-

En su tiempo Lope gozó de una fama inmensa. Sus contemporáneos hacían en su nombre sinónimo de excelente y los autores extranjeros acudían a su teatro en busca de asuntos. En el siglo XVIII su estrella sufrió un breve eclipse, pero la generación romántica volvió  a situarle en un primerísimo plano.

Como ya dijimos, Lope de Vega no llegó a crear una obra de teatro de absoluto valor universal, que pueda compararse con las dos o tres mejores de Calderón. No obstante , considerada en conjunto, su producción ofrece un interés enorme, ya que en ella vemos convertida en materia poética la esencia de la tradición nacional . Pero Lope no sólo recoge y transmite, sino que modifica e inventa; su imaginación no tiene límites y ello le permite dar a la escena una inacabable serie de argumentos y de temas en los que sus dotes de dramaturgo y de poeta colaboran con una brillante fantasía. Por eso fue el ídolo de un público que “ quería encontrar plasmados en fábula dramática sus sentimientos e ideas, su visión del mundo y de la vida “, pero que “ ansiaba además soñar, calmar su sed de acción intensa “. Es cierto que sus personajes adolecen  a menudo de falta de relieve humano y que su teatro suele ser poco profundo, pero su juvenil dinamismo, su graciosa vivacidad y su sana alegría hacen de él una de las más altas cumbres del arte nacional.

LA LIRICA DE LOPE DE VEGA.-

Como lírico, Lope debe ponerse junto a Góngora y Quevedo, poetas máximos del siglo XVII.

Su estilo participa de los rasgos que caracterizan la poesía de su siglo: brillantez formal y sutileza conceptista; por eso se ha dicho que su fórmula poética debió de ser “el concepto español con exorno italiano“. Así venían a confluir en él el fondo ingenioso de la poesía tradicional de cancionero y las refinadas formas de la lírica del renacimiento. Sin embargo lo que hoy nos interesa de Lope no son los virtuosismos de la técnica, sino la profunda emoción de ciertos momentos. Reflejo directo, y ajeno a toda elaboración artificiosa, de las infinitas incidencias de su apasionado vivir y el fresco lirismo de sus interpretaciones de la poesía tradicional.

Su inmensa producción poética incluida en gran parte en las obras dramáticas, puede dividirse en dos grupos, según que el metro utilizado sea de tipo popular o culto.

POESIAS EN METROS POPULARES.- Lope cultivó sobre todo dos tipos de romances: Los pastoriles y los moriscos. En los primeros vemos un apasionado reflejo de las turbulencias sentimentales de su juventud, recordadas a veces desde su vejez. En los segundos aunque no falta la nota autobiográfica, tiene más importancia el color. Unos y otros figuran entre lo más lozano y brillante del “Romancero artístico“.

Pero son las letras para cantar lo que tiene para nosotros un mayor encanto. En ellas Lope interpreta, glosa o imita motivos tradicionales, consiguiendo efectos del más puro y elevado lirismo.

Trátase de seguidillas, cantares de siega, canciones de amor, villancicos…, cuya agilidad musical y cristalina transparencia no hallan par en toda la literatura castellana. Finalmente irónicas unas, dotadas otras de delicadeza ternura, las “letras“ de Lope son un prodigio de gracia expresiva y de sugestión poética.

Naranjitas me tira la niñaLa Arcadia
en Valencia por Navidad
mas a fe que si las tiro
que se les han de volver azahar…

En las mañanicas
del mes de Mayo
cantan los ruiseñores
retumba el campo…

No corráis vientecillos,
Con tanta prisa;
porque al son de las aguas
duerme la niña.

Si os levantáis de mañana
pisad con planta de lana,
quedito, pasito, amor,
no espantéis al ruiseñor.

A la esposa divina
cantan la gala
pajarillos al alborada,
que de ramas en flores
y de flores en ramas
vuelan y saltan…

Ala dana dina,
A la dina dana,
A la dana DINA,
Señora divina,
A la dina dana,
Reina soberana.

POESIAS EN METROS CULTOS.- los tres mil sonetos que aproximadamente debió de escribir se hallan contenidos en sus comedias y en varios libros de poesías, entre los que destacan Rimas Humanas, Rimas Sacras y Rimas humanas y divinas de Tomé de Burguillos. Los temas son variadísimos: pastoriles, mitológicos, históricos…Hay algunos sonetos verdaderamente magníficos por su fuerza plástica.- v. gr. el dedicado a Judit, pero los mejores son aquellos que aluden a la inquieta personalidad del poeta.  Aun aquí por ejemplo en los amorosos llenos de sutilezas petrarquistas Lope hace concesiones al conceptismo de la época, pero en los mejores momentos deja que la emoción impregne su voz y que los versos reflejen con patética sinceridad sus agudas crisis espirituales. Así lo vemos en los que expresan conmovedoramente el dolor del arrepentimiento

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?
¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el ángel me decía:
Alma, asómate agora a la ventana,
Verás con cuanto amor llamar porfía!
¡Y cuantas, hermosura soberana:
Mañana le abriremos –respondía–
Para lo mismo responder –mañana–!

El resto de la producción lírica en metros cultos lo constituyen una serie de epístolas, églogas y elegías. Destacan por su intensa emoción la canción A la muerte de Carlos Félix y la égloga Amarilis, en la que el poeta evoca dolorosamente la imagen de su hijo y la de Marta de Nevares después de muertos.

LOS POEMAS ÉPICOS.-

Lope cultivó las cuatro direcciones que marcamos en la épica culta del siglo XVII: 1º la fantástica o novelesca en La hermosura de Angélica, imitación del Orlando de Ariosto, en la Jerusalén conquistada, donde lo fabuloso se combina con lo histórico, y una serie de poemas mitológicos como La Circe o La Filomena ; 2º, la histórica, en La Dragontea, sobre el pirata Drake, y La Corona trágica, sobre Maria Estuardo; 3º, la religiosa, en el delicioso poema en quintillas, de ambiente rústico, titulado El Isidro, exaltación del patrón de Madrid; y 4º, la burlesca, en La Gatomaquia, graciosísima epopeya escrita a los sesenta y dos años, sobre la batalla gatuna entablada a causa del rapto de Zapaquilda por Marramaquiz, cuando está punto de celebrarse la boda de aquella con Micifuz.

El interés fundamental de estos extensos poemas, a los que Lope concedía una importancia muy superior a la que nosotros le atribuimos, se halla, sobre todo, en su brillante descriptiva.

Debemos citar también El laurel de Apolo inspirado en el “Viaje del Parnaso“, de Cervantes , en el que el poeta tributa elogios a los autores de la época, y el ya eludido Arte Nuevo de hacer comedias, exposición de las normas que rigen su teatro y justificación ante los ataques de los aristotélicos.

LAS NOVELAS EN PROSA: LA DOROTEA

Quedan por ver, dentro de la inmensa producción de Lope, las obras narrativas en prosa, menos interesantes que las dramáticas y poéticas, pero dignas de ser tenidas en cuenta . En primer lugar, La Arcadia, novela pastoril de “Clave“ y Los pastores de Belén (1612), donde lo bucólico se vierte “a lo divino” y se intercalan exquisitas muestras de poesía popular.

El peregrino en su patria (1604) es una narración de tipo “bizantino”. Su núcleo lo forman una intriga sentimental y una serie de aventuras. Contrariamente a otras del mismo género, falta el elemento fantástico; la acción por ejemplo, se sitúa en España.

Las cuatro novelas a María Leonarda – Marta de Nevares– (1621-1624) pertenecen al género de la novela corta y siguen el modelo de las “Ejemplares” de Cervantes.

Muy superior a todos estos relatos, La Dorotea (1632), semejante en su disposición a la Celestina, a la que tanto debe, es una extensa narración dialogada. Lope nos cuenta en ella, cambiando los nombres, sus amores juveniles con Elena Osorio: la presencia del rico don Bela, pretendiente de Dorotea (Elena), da lugar a la ruptura de ésta con Fernando (Lope), quien acaba reanudando sus amores con Marfisa.

La Dorotea escrita en la juventud de Lope, pero retocada en su vejez, tiene un extraordinario interés humano y estético porque su autor aprovecha es sus páginas la experiencia literaria y sentimental de toda su vida. El proceso psicológico descrito, al amor apasionado del comienzo, el tormento de los celos y la indiferencia final da por ello una impresión de auténtica realidad. La obra, en la que se intercalan composiciones líricas de exquisita belleza, ofrece un estilo muy cuidado, y el diálogo lleno de agudezas, de citas y de frases ingeniosas es un curioso ejemplo del tipo de conversación culta de la época.

Tan solo la novela picaresca se halla ausente de la amplia producción de Lope. Su temperamento vital y su visión esencialmente poética de la vida le impidieron acercarse a un género en el que la realidad aparecía sistemáticamente degradada.

Firma Lope de Vega